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Lavatorio

 

Por Juan Damián
 

Lava mis pies y mis manos,
todo mi cuerpo también,
las sandalias ya no hablan,
cuánto dolor en los pies.

Heridas y cicatrices,
callos cortes y durezas,
cómo cansa el camino,
cómo pesan las huellas.

Cruzando a pie fronteras,
su país ya no es el suyo,
buscando en tierra ajena,
hoy corro, mañana huyo.

El aire fresco de vida,
el polvo ya lo ensució,
venas parecen cunetas,
un tacho es el corazón.

Lavar los pies al hermano,
y a las hermanas también,
es un botón del amor,
a punto de florecer.

No es show ni demagogia,
tampoco es exhibición,
pies y manos tejidos,
en lazos de comunión.

Ya está puesta la señal,
del Reino que es al revés,
el camino al horizonte,
siempre empieza por los pies.

 

--Juan Damián, Coordinador del Programa EMADE – CIEMAL, www.ciemal.org 
jdamian@chasque.net
 

el Intérprete Online, marzo-abril, 2011