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La importancia del diezmo

 

Por Daniel llanos Jiménez


Si navegamos por el Internet, encontraremos una gran variedad de temas y opiniones a favor y en contra de la validez del diezmo para el día de hoy. Como metodista unido, respeto los diferentes puntos de vista. Mi intención aquí no es tratar de hacer algún tipo de apología sobre cómo entendemos el diezmo los metodistas, sino simplemente compartir algunas experiencias y mi testimonio personal sobre el tema.


Hace años, conocí a una pareja de recién casados que eran muy pobres. Vendían vasijas de barro en un mercado público en la ciudad de México y, por no tener una habitación, dormían debajo del puesto de su negocio. Cuando conocieron a Jesús, el esposo dejó de beber alcohol y empezaron a asistir a una iglesia y dar sus diezmos. Cada vez que el pastor invitaba a ofrendar para proyectos especiales, ellos eran de los primeros en responder. Con el tiempo, esta pareja pobre prosperó tanto que llegaron a incursionar en otros rubros comerciales y, además, construyeron una casa que tenía un apartamento principal en la planta alta, otros en la planta baja más dos locales comerciales al frente.

Cuando fui invitado a trabajar como pastor en este país, en 1999, fui enviado a una pequeña población en el sureste de Oklahoma. Después fui nombrado para un cargo pastoral en otra ciudad con un templo hermoso, mejor casa pastoral y mejor salario. Hablando honestamente, a veces diezmaba y a veces no, incluso muchas veces hablando con el Señor le "pedía prestado" el diezmo pero nunca se lo pagaba.

Tenía un carro usado de 1980, compraba ropa de segunda mano, no iba a restaurantes ni compraba buenos cortes de carne. Muchas veces no tenía ni para ponerle gasolina a mi carro.

Pero hace cuatro años, un día 1 de enero, hablando con el Señor, le dije que a partir de ese día "lloviera o tronara" le iba a entregar lo que era suyo, el diezmo. Lo dejaba en sus manos, ya que yo no esperaba nada a cambio, solo cumplía con mi deber. Ahora, tengo carro nuevo, compro ropa nueva, he viajado, de vez en cuando voy a buenos restaurantes, compro buena carne, estoy a punto de comprar mi primera casa propia en este país y mi cuenta de banco nunca está vacía. ¡Ah! Y en la congregación que pastoreo la gente diezma cada vez más.

A propósito, hace un tiempo oí que un pastor se quejaba de que en su congregación casi nadie diezmaba, que a veces se colectaban solo $60 o $70 dólares. Le respondí "Y tú ¿estás diezmando?". Su respuesta fue que no lo hacía pero que empezaría a hacerlo. Tiempo después, hablando de nuevo con el mismo pastor, con alegría me compartió que desde que empezó a diezmar, los ingresos en su iglesia aumentaron de $60 hasta casi $1000 dólares por domingo.

En su tiempo, el profeta Elías lanzó un reto a las multitudes vacilantes: "Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él. El pueblo no dijo una sola palabra" (1 Reyes 18:21). El profeta propuso que se edificaran 2 altares. Los profetas de Baal clamarían a su dios, y Elías clamaría a Jehová Dios. El pueblo adoraría al que respondiera con fuego (1 Reyes 18:16-39).

En cada época se pone a prueba el poder sobrenatural de Dios en contra de la habilidad humana para encontrar sus propias soluciones. Una de las pruebas más importantes tiene que ver con las finanzas. En este sentido, el reto de Dios para nosotros es: "Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto ?dice el Señor Todopoderoso?, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde" (Malaquías 3:10).

El Señor sigue buscando hombres y mujeres que obedezcan sus principios aun en las finanzas, y demuestren así a los escépticos e incrédulos que él vive, y que es galardonador de los que con diligencia le buscan, Hebreos 11:6.


--Daniel Llanos Jiménez es pastor de la Iglesia Metodista Unida Nueva Esperanza y Presidente de la Sociedad de Ministerios Hispanos de la Conferencia Anual de Oklahoma.


el Intérprete, marzo-abril, 2009