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La gente vendrá al templo

Por Rubén Torres


Invitemos a nuestras amistades a la iglesia ¿Cómo crecen las Iglesias? Invitando a nuestras amistades. Si todos invitamos sólo a una persona, seremos el doble. Se pueden desarrollar cantidades de métodos para poder hacer crecer a una iglesia, pero uno muy efectivo es usar el método sencillo de la invitación.

En un servicio en nuestra iglesia, se formuló la siguiente pregunta: "¿Cuántos amigos tiene usted?". El 95% contestó que tenía más de un amigo. Entonces, ¿Por qué no crecen nuestras iglesias?

No crecemos porque no traemos a nuestras amistades. Cuando nos juntamos con nuestros amigos, hablamos de todo menos de invitarlos a nuestras Iglesias. A veces nos avergüenza decir que somos miembros de alguna iglesia. Es por eso que no estamos creciendo como deberíamos en nuestras comunidades de fe.

Marcos 16:15 dice: "Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura" (NVI). La fórmula está en ir, y nosotros no hemos ido. Más bien, nos hemos acomodado en nuestras sillas. Estamos tan acomodados que sólo falta que cada silla tenga impreso el nombre de la persona que se sienta en ella cada domingo.

Es muy triste observar que nuestros lindos templos se están llenando de gente de otras denominaciones, de pentecostales, asambleas de Dios, etc. No podemos seguir así; hay que luchar.

No es que parece que hemos encontrado a Cristo...

Hace dos años visité la ciudad de Nueva York. Mis familiares, que son pentecostales, me invitaron a su iglesia a predicar. Gustoso acepté, cuando llegamos a la iglesia vi que tenía el símbolo de la Iglesia Metodista Unida. Le pregunté a mi hermana por qué tenían ese símbolo si eran una iglesia pentecostal. Me contestó que la congregación se estaba muriendo, que sólo eran como 15 o 20 viejitos nada más. Así que, su congregación pentecostal estaba usando el templo.

Sentí como si me hubieran dado una bofetada. No sé si ella lo notó, pero me sentí muy mal. Estaba hablando de mi iglesia, de mi identidad. Lo cierto es que ya no tenía ganas de predicar. Durante los anuncios, el pastor dijo que su plan era quedarse con el templo.

Este es sólo un ejemplo entre muchos. No es sólo uno. Los metodistas estamos perdiendo nuestra identidad. Tenemos que volver a nuestras raíces, a nuestros principios. ¡Somos la mejor iglesia del mundo! Tenemos que creer que somos la mejor iglesia del mundo. Debemos vivirlo, respirarlo y transmitirlo. Para que nuestra generación y las generaciones futuras no permitan que se sigan cerrando nuestras iglesias.

En Juan 1:45, Felipe halló a Natanael, y le dijo: "Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien Moisés escribió en la ley, y de quien escribieron los profetas". Nosotros debemos aplicar la misma fórmula de Felipe, la misma convicción. Hemos encontrado a Jesús. No es que parece que lo hemos encontrado. ¡Lo hemos hallado con seguridad! Si hablamos con esa seguridad a los muchos Natanaeles que hay por el mundo, la gente vendrá al templo.

¡Lo hemos hallado con seguridad!

Compartamos con nuestras amistades que hemos encontrado una iglesia vibrante, un lugar en el cual nos sentimos bienvenidos, en el cual nos sentimos identificados, en el cual se habla nuestro idioma y de nuestras necesidades, y la gente vendrá. Hace 6 años, nuestro ministerio comenzó con 7 personas. Hoy nos reunimos 100 personas cada domingo.
 

--Rubén Torres, es pastor de la IMU Escondido en Escondido, California. Rtorresny@hotmail.com


el Intérprete, noviembre-diciembre, 2008