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La depresión: una enfermedad invisible

 

Por Amanda Bachus


Según el Instituto Nacional de Salud Mental, la depresión es una condición clínica y es el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, medio ambientales y psicológicos. La depresión es una enfermedad donde partes del cerebro, responsables en regular el humor, emociones, sueño, apetito y el comportamiento, no funcionan normalmente por un desequilibrio en los neurotransmisores químicos que las células cerebrales utilizan para comunicarse.

Se dan varios tipos de depresión, pero los tres más comunes son la depresión severa, la distimia y el desorden bipolar. La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con las actividades rutinarias como el trabajo, el sueño, el apetito, además de anular la incapacidad de disfrutar de actividades antes consideradas placenteras.

Todos hemos estado abatidos alguna vez, pero la depresión no es una tristeza normal, es algo más que un estado de ánimo decaído. Uno de los principales síntomas es el profundo estado de malestar que la persona siente hacia sí misma, lo que se traduce en sentimientos de inferioridad, en sentirse culpable. La persona pierde la esperanza sí misma, en el futuro y mundo en general. Pensamientos como "no valgo para nada", "la vida no tiene sentido", "nadie me quiere", "estaría mejor muerto", son comunes en las personas deprimidas.

Los psicólogos llaman a esto "pensamiento distorsionado", lo que se caracteriza por ser irracional y destructivo. El pensamiento distorsionado suele traer abatimiento. "El no tener ganas de hacer nada" es una de las quejas que empuja a dejar de lado las actividades normales.

El estar triste, cuando se ha sufrido una pérdida, algo va mal o existen problemas en el hogar, es una reacción natural, pero la depresión severa es más profunda y duradera. Afecta muchísimo más a la vida diaria de quien la sufre.

Se debe aclarar que la depresión es una enfermedad. La persona no puede controlar su estado de ánimo y no es culpable de sentirse como se siente. Es inútil decirle "anímate", "tienes que salir con amigos", "no seas tan negativa".

Toda persona necesita equilibrio en su vida para mantenerse sana. Es muy difícil que una persona pueda mantenerse sana cuando en su vida solo existen conflictos, rencores, odio, culpa, vicios, baja autoestima.

A una persona cristiana que padece de depresión la vida le puede parecer injusta y sentirse como si Dios le hubiese abandonado. El problema es que la mayoría de quienes sufren de depresión no buscan tratamiento médico. Al contrario, se alejan de la familia, de su iglesia, de sus amistades. Otros buscan una solución rápida en el alcohol, las drogas o el sexo. Esto impide que sean receptivos al amor y sanidad que Dios enseña a través de las Escrituras.

La depresión es una enfermedad tratable y existen muchos tipos de tratamientos disponibles. Si se trata a tiempo, se puede acortar el episodio depresivo, así como reducir el riesgo de una depresión más severa. Los expertos advierten que en casos de distimia severa, se recomienda medicamentos.

La forma negativa de ver las cosas es parte de la depresión. ¡Pero hay solución y esperanza! La terapia y el tratamiento médico ayudan. Si tiene depresión:

  • Permita que la familia y las amistades lo ayuden.
  • Busque orientación espiritual en la iglesia y acuda a un psicólogo o psiquiatra.
  • La oración y la lectura bíblica también son indispensables así como la motivación personal.
  • Trate de hablar con alguna persona de confianza. Busque compañía y no se aísle.
  • El ejercicio es bueno para la mente y la autoestima. Participe en actividades recreativas como ir al cine, a un juego deportivo.
  • No tome decisiones o haga cambios radicales en su vida hasta que su condición mejore.
  • No se avergüence de su situación. La gente rara vez sale de una depresión de un día para el otro.
  • Los pensamientos negativos van a desaparecer tan pronto su depresión responda al tratamiento y la consejería.

Recursos:

Línea de Ayuda: Asociación de Salud Mental, 1-800-969-6642 (Presione # 1 durante el mensaje en inglés): www.nmha.org

Alianza Nacional Hispana para la Salud. Línea de ayuda 1-866-783-2645 sufamilia@hispanichealth.org

Este servicio en Internet
www.hispanichealth.org posee un sistema de código postal para localizar psicólogos que hablan español.

Instituto Nacional de Salud. Servicio de la biblioteca nacional de medicina: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/nihinstitutes.html
 

--Amanda Bachus


el Intérprete, mayo-junio, 2008