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La abogacía en tiempos de deportación

 

Por Norma M. Betancourt


Por la televisión y la prensa escuchamos historias acerca de inmigrantes que han sido detenidos y deportados a sus países. A muchos de nosotros esa realidad no nos toca directamente, pero nos afecta a través de un amigo, vecino, familiar, compañero de trabajo o familia de la iglesia.

Nuestros pastores no saben si ofrecer santuario a estas familias indocumentadas por temor de que ellos también enfrenten problemas con las autoridades.

Se ha levantado un clamor de parte de nuestras congregaciones, donde hay personas en riesgo de deportación, para que se haga algo para ayudarlas. Nunca nos imaginamos que cuatro de nuestros pastores, que hace tres años trajimos de México a nuestra conferencia de California-Nevada, iban a vivir el mismo drama. A estos pastores se les había vencido sus visas y necesitaban renovarlas. Hace unos meses atrás recibí un correo electrónico de parte de uno de nuestros pastores pidiendo oración y ayuda, porque él y su esposa habían recibido una carta de parte de su abogada que para el mes de mayo del 2008 ellos y sus 3 niños tenían que abandonar el país por no haber sido renovada la visa. El Comité de Ministerios Hispanos de la Conferencia de California-Nevada ha contratado una abogada para ayudar a nuestros pastores arreglar sus papeles. ¡Nunca me imaginé que regularizar tu estado legal fuera tan caro y un proceso tan largo! En nuestra conferencia anual 2007, los pastores Corazón y Marcelo Escarzaga, la Rda. Auralila Ochoa y el Rdo. Wilson de Ocera tuvieron la oportunidad de contar sus historias y explicar a los delegados cómo las redadas de deportación han llenado de pánico a los miembros de sus iglesias, al punto que cuando la gente se entera que los oficiales de inmigración están en el pueblo haciendo redadas, ellos no se atreven a salir de sus casas y mucho menos asistir a la iglesia.

Nuestros pastores no saben si ofrecer santuario a estas familias indocumentadas por temor de que ellos también enfrenten problemas con las autoridades. Por esta razón el Caucus Hispano, la Comisión de Religión y Raza, y la Rda. Brenda Baca, de San Francisco, se dieron a la tarea de escribir una resolución para la Conferencia Anual 2007, en la cual se llama a la iglesia a que implemente un plan de acción que incluya que se forme de un Grupo de Trabajo Especial sobre Inmigración, se coordina de esfuerzos con la agencias generales para educar nuestras iglesias sobre el tema de la inmigración y el movimiento de santuario y se envíen cartas a los legisladores y el gobernador del estado urgiéndoles a pasar una reforma inmigratoria justa y compasiva. Esta resolución también llama a patrocinar una visita la frontera de California-México para ministrar y examinar la militarización de la frontera y sus efectos en la vida de nuestros inmigrantes.

El Grupo de Trabajo Especial sobre la Inmigración de nuestra conferencia, ha organizado un evento para el 5 de abril de 2008, en la IMU Asbury, en Livermore, CA, para entrenar pastores y líderes sobre el tema de la inmigración en todos sus aspectos. Participan Rosy Cho, abogada de inmigración, y Panravee Vongjaroenrat, Directora de "Immigration and Refugee Ministries" (UMCOR) y del programa "Justice for our Neighbors" (JFON) de la Junta General de Ministerios Globales.

Como dijo Jesús a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo" (Mateo 9:37-38). Necesitamos continuar haciendo esfuerzos para educar al pueblo Metodista Unido sobre cómo ayudar y abogar por nuestros hermanos en crisis. Esperamos que esta resolución sirva como modelo para otros caúcuses o grupos de abogacía que deseen hacer algo para sus iglesias y la comunidad.


--Norma M. Betancourt, Presidenta del Caucus Hispano de la Conferencia de California-Nevada y miembro del Comité de Educación para la Abogacía de MARCHA

el Intérprete, julio-agosto, 2008