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¿Qué es una comunidad de fe?

Por Saúl Trinidad


El término "comunidad de fe" ha sido conceptualizado de diferentes maneras. Unas veces se utiliza como sinónimo de una iglesia organizada (así en el Libro de Disciplina de la IMU); otras veces, se utiliza como sinónimo de "células", que son grupos pequeños de personas que se reúnen para adorar a Dios y tener estudios bíblicos o grupos de oración. En todo caso, sus participantes son, básicamente, miembros de una determinada iglesia.

Las comunidades de fe son dirigidas por misioneros y misioneras laicos.
El Plan Nacional para el Ministerio Hispano-latino (PNMHL) de la IMU ha definido "comunidades de fe" en base al sistema metodista tradicional de clases y predicadores itinerantes (PNMHL, 1992). Lo define como grupos pequeños de personas que se reúnen, generalmente, en casas, en escuelas, centros de trabajo u otros lugares "para adorar al Señor y estudiar las Escrituras, para orar y procurar la voluntad de Dios para ellos allí donde les toque servir" (PNMHL-1992).


El Rdo. Saúl Trinidad

"Las comunidades de fe saldrán al encuentro de la gente allí donde no haya congregación o donde no se puede llegar mediante métodos convencionales". Dicho de otra manera, "estas comunidades de fe llevan la iglesia a la gente (a la comunidad) a través de reuniones informales&ellipsis;" en lugares más acogedores (PNMHL, 2000). De esta forma, "la comunidad de fe representa otra manera de ser iglesia" (PNMHL, 2000). No se trata sólo de una iglesia de la comunidad sino de una "iglesia comunidad", iglesia pueblo que se convierte en el templo de Dios.

Una comunidad de fe nace cuando una persona o familia decide abrir su casa e invitar a su vecindad, para reunirse a una cierta hora y día de la semana, para compartir sus vivencias y dar gracias a Dios por la vida. Prácticamente, el tamaño del grupo varía, dependiendo de la capacidad de la casa. Casi siempre son entre diez y doce personas. Cuando se experimenta crecimiento (lo cual debe ocurrir), la comunidad de fe se multiplica inmediatamente abriendo otras comunidades de fe en otras casas.

Se trata de una invitación abierta para que participen todas las personas del barrio, zona o cuadra, sin discriminación de su trasfondo eclesiástico, pensamiento político, nacionalidad, sexo o cultura. Esto hace que su naturaleza sea comunitaria. Es una comunidad abierta a cualquier interesado, cuyo propósito básico es compartir sus luchas de la vida y buscar maneras de ayudarse entre sí.

Las comunidades de fe son dirigidas por misioneros y misioneras laicos. Estos líderes son personas laicas comprometidas, en su mayoría voluntarios que están dispuestos a capacitarse y trabajar en equipo con su pastor/a mentor/a. Sin embargo, "Aún cuando los misioneros laicos participan en una variedad de ministerios, no se les capacita para que ocupen el lugar de los pastores/as. Esta cooperación asociada de laicos y pastores que el Plan propone se ejemplifica en el equipo ministerial de misioneros laicos y pastores/as mentores/as".

"Los/as misioneros/as laicos y los/as pastores/as mentores/as pueden ser hispanas y no hispanas/latinas. La tarea primordial de estos equipos es "crear y desarrollar nuevas comunidades de fe o nuevas congregaciones, pero también implica la revitalización de congregaciones establecidas, la participación en ministerios comunitarios y de extensión" (2000).

De esta manera, las comunidades de fe "&ellipsis; se relacionaran orgánicamente con iglesias existentes (hispanas y/o no hispanas) hasta que puedan convertirse en congregaciones, o se reunirán a otros grupos similares para formar una nueva congregación" (PNMHL, 1992).

Casi siempre, los encuentros de una determinada comunidad de fe se realizan una vez a la semana. La agenda de las reuniones no está definida de antemano ni sigue, sistemáticamente, ningún tema en particular. El contenido del encuentro básicamente tiene tres partes. Primero, se comparten las experiencias de la vida (luchas, éxitos, necesidades, etc.) y de la presencia de Dios en su diario vivir (testimonio). Segundo, juntos comparten sus pensamientos de cuál es la voluntad de Dios para ellos/as, en base a la Palabra de Dios. Finalmente, concluyen su encuentro buscando maneras de hacer algo para apoyarse mutuamente y así enfrentar sus necesidades. Todo esto va acompañado de cantos, lecturas y oraciones. Las diferentes maneras de responder a las exigencias de Dios toman formas celebrativas, contemplativas, sacerdotales o proféticas.

De esta manera, las comunidades de fe son signos o señales del reinado de Dios, porque con su manera de ser la "comunidad de fe" ejerce una presencia sacerdotal. Por un lado, hacen visible y asequible la presencia de Dios dentro su comunidad y, particularmente, dentro de la vivencia del pueblo. Por otro, representan las luchas, necesidades y celebraciones del pueblo. Es decir, traen como ofrenda la vivencia del pueblo ante la presencia de Dios. Así se produce una experiencia evangelizadora y salvífica.

Además de ser presencia concreta de la presencia de Dios dentro de la comunidad, las comunidades de fe se constituyen también en presencia concreta de la iglesia institucional. Dada la naturaleza de su funcionamiento, las comunidades de fe "promoverán el desarrollo congregacional compartiendo su fe, invitando a otras personas a que sigan al Señor y procurando maneras de involucrarse en cualquier forma de ministerios y promoción de la justicia que el Señor requiera en sus comunidades" (PNMHL, 2000). Por tanto, desde el mismo comienzo "se percibirán a sí mismas como centros de evangelización, de acción misional y de capacitación para la misión a nivel local y global".

El desarrollo congregacional, como resultado de la vivencia de la comunidad de fe, se expresa de dos maneras: En primer lugar, los participantes de una determinada comunidad fe que desean adherirse a una determinada iglesia (o a la que la patrocina) son invitados/as a hacerse miembro de ella. En este caso, su presencia significa fortalecimiento y crecimiento de dicha iglesia que, si tiene "brazos, mente y corazón abiertos", puede experimentar una revitalización congregacional.

En segundo lugar, cuando una comunidad de fe experimenta una significativa multiplicación, pueden constituirse en una nueva congregación e incorporarse al distrito o área respectiva de la denominación que la patrocina. Al constituirse como congregación, comparte edificios (templos) con otra iglesia no hispana o funciona en casas o templos rentados o, en el mejor de los casos, adquiere su propio edificio gracias a la ayuda de la conferencia.

Tercero, el desarrollo congregacional se realiza cuando las comunidades de fe, en respuesta a los desafíos y necesidades de su comunidad que representan, procuran involucrarse en alguna forma de ministerio de abogacía a favor de la justicia que el Señor requiere en sus comunidades, abogando por la causa de los pobre y oprimidos, facilitando la organización comunitaria y confrontando las causas sistémicas del sufrimiento humano (PNMHL, 2000).

Estos modelos de desarrollo congregacional han demostrado ser eficaces dentro el contexto hispano-latino. De hecho, ejemplos concretos existen en diferentes conferencias de la IMU.

Como señal de su apoderamiento, "desde un comienzo, estas comunidades de fe comprenderán que la mayordomía es esencial al discipulado cristiano y se les alentará a contribuir financieramente a su propio sostenimiento así como al de la


--El Rdo. Saúl Trinidad es consultor misionero del Plan Nacional para el Ministerio Hispano-Latino

el Intérprete Online, marzo-abril, 2011