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¡Cristo es el regalo, fiesta y banquete de la Natividad!

Por Emilio Müller

 

Introducción

Resulta preocupante pensar en la celebración de la fiesta de la Navidad ante la dura situación económica por la que atraviesa el mundo en estos momentos. Pero la preocupación surge porque seguimos mirando la Navidad con los lentes del consumismo. La Natividad ocurrió en el contexto de una aldea de campesinos y pastores de rebaños, en medio de la opresión de la ocupación militar extranjera.

Esto no resulta nada festivo.

La verdadera fiesta que hemos puesto de lado es la del cumplimiento de la promesa de la venida de Emmanuel, que llega entre los pobres y para ellos. Cuán importante sería que usáramos dicho contexto original para descubrir en nuestra liturgia al verdadero Dios de esta celebración. Qué bueno sería que nuestra adoración estuviera más dirigida a lo que motivó la encarnación: la humanidad perdida de la que tú y yo somos parte. Hablemos de una liturgia en la que nos damos a favor del prójimo y donde Cristo es el gran regalo. Celebremos una Comunión en la que los elementos eucarísticos sean el más suntuoso banquete, después del cual no tendremos más hambre ni sed.

Llamado a la Adoración

Líder: Por medio de su Espíritu, hoy Dios nos habla de la verdadera fiesta, del mayor regalo, de la más suculenta cena, de todo lo cual se encuentra en el Cristo, encarnado en el niño del pesebre.

Todos: Ayúdanos, Señor, a ver la maravilla de esta realidad, y a no mirar nuestra vida con los lentes del consumismo que distorsiona nuestras vidas. Amén.

Alabanza: “Entre pajas ha nacido”, Mil Voces # 99.

Oración: Invocación al unísono, según Mil Voces # 83

Encendido de la Corona de Pascua:
Cinco familias encenderán cada una, las velas de la corona de Adviento, incluyendo la vela central. Al encender cada vela, la congregación lee Mil Voces # 62.

Lecturas: Isaías 52: 7-10; Hebreos 1: 1-6; San Juan 1: 1- 5

Cántico: “Niño Lindo”, Mil Voces # 114

Santa Eucaristía: Mil Voces págs. 15-17

Según las personas vayan viniendo al altar para recibir la Comunión, traerán cobijas, gorros, bufandas, medias gruesas y otros enseres para ser donados a los necesitados. Otra actividad podría ser que, al principio de Adviento, la gente tome del Árbol de la Navidad del Santuario una tarjeta que registre artículos para confeccionar no menos que dos canastas con alimentos y juguetes para niños pobres.

Cántico: “Llegó la Nochebuena”, Mil Voces # 104

Bendición y despedida: Las dos alas del santuario se tornará una hacia la otra y mirándose de frente se dirán en unísono 2 Corintios 13: 11, 14

 

--Emilio Müller


el Intérprete, noviembre-diciembre, 2009