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Huyendo en busca de Betel

Por Rdo. Ernesto Treviño
 

Hay dos pasajes muy conocidos en la Biblia; uno es la experiencia con Dios que tuvo Jacob en el lugar que llamó “Betel”, porque dijo: “Es nada menos que la casa de Dios” (Génesis 28:17). El otro pasaje trata con la huida de José, María y el niño Jesús a Egipto, cuando Herodes mandó asesinar a todos los niños menores de dos años (Mateo 2:13-14).

Estos dos pasajes muestran dos situaciones discrepantes: uno habla de un lugar seguro para habitar; y el otro de un lugar peligroso para Jesús y su familia. A través de un ángel, Dios mismo le dice a José: “Levántate… y huye a Egipto”. Estos dos pasajes vinieron a mi mente cuando abrimos las puertas de nuestra iglesia para recibir a algunas familias que tuvieron que huir del estado de Alabama por causa de la injusta ley de inmigración.

Hace algunos años, cuando era pastor en Arizona, fui testigo presencial del éxodo de cientos de familias que volvieron a México. Cuando el estado de Arizona aprobó la ley SB1070, yo era pastor de la Iglesia Metodista Unida “El Mesías”, en Nogales. Esta iglesia se encuentra a dos cuadras de la avenida que conduce a una de las principales garitas de salida y entrada entre ambos países. Durante varias semanas, vimos caravanas de camionetas que viajaban hacia México, llenas de muebles y enceres. Eran los paisanos que, por causa de la ley SB1070, regresaban a su país. Otros se fueron a Nevada, Nuevo México, California y otros estados. En ese tiempo, mi labor fue apoyar a los deportados trabajando con las autoridades del estado de Sonora, proveyendo colchas, ropa, comida para los albergues y apoyo espiritual a los que estaban siendo repatriados.

Ahora trabajo al sur de Illinois y veo que Alabama aprobó una ley más dura que la ley de Arizona. Nuestras instalaciones, que se llaman “Casa Betel”, cuentan con un lugar para retiros, campamentos y otras actividades. El lugar tiene cabida para 8 familias, así que reuní a los líderes de nuestro concilio y les propuse que abriéramos las puertas de la “Casa Betel” para quienes quisieran volver a empezar sus vidas en este lugar.

La aprobación fue unánime y lo dimos a conocer a algunos hermanos que tenían familia en Alabama. Se produjo una reacción en cadena. De repente. la Casa Betel se llenó de gente, a la que le ofrecimos nuestra amistad y amor cristianos. Hasta la fecha, hemos ayudado a nueve familias a reubicarse en Illinois. Además, las hemos ayudado con los trámites escolares y el servicio médico. Hemos trabajado con algunas agencias de empleo para ayudarles a encontrar trabajo. De 9 familias que ayudamos, 5 ya encontraron casa; otra está por hacerlo.

Logramos que estas familias encontraran la casa de Dios como lugar seguro, después de haberlo perdido todo, casas, muebles, trabajos y amistades. Todo esto fue posible gracias a Dios y a la buena disposición de nuestra conferencia anual, que nos apoyó con una subvención para este proyecto. Agradecemos a Roger Russell, nuestro superintendente, quien vino personalmente a platicar con las familias, les preguntó sobre sus necesidades y prometió ayudarnos. Gracias a Dios, en respuesta a su promoción, muchas iglesias de nuestro distrito se han involucrado apoyándonos con comida, muebles y donativos para que podamos ayudar a nuestros hermanos y hermanas.

Mientras haya inseguridad en Alabama o en cualquier otro estado, nuestras puertas seguirán abiertas para todos aquellos que, al igual que Jesús y sus padres, tuvieron que salir en busca de protección.

Oren y colaboren con nosotros para seguir apoyando a estas familias, otras más llegarán. Póngase en contacto con nuestro distrito para que sigamos ofreciendo la “hospitalidad extravagante” que profesamos.
 

--Rdo. Ernesto Treviño, pastor de la IMU Jesús es el Señor, Cobden, Illinois, trevipe@hotmail.com


el Intérprete, marzo-abril, 2013