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Homenaje a mi madre Esperanza

 

Por Bilha Ramírez Alegría
 

Mi madre es mi mejor amiga, mi consejera, mi maestra, mi medicina, mi inspiración, mi todo. Mi madre siempre ha sido una mujer buena, cariñosa, buena cocinera, buena ama de casa y una mujer muy cristiana. Le agradezco sus enseñanzas que hasta el momento he recibido. Nunca me compararé con ella, pero ella me ha moldeado a ser como soy, y sus enseñanzas permanecerán conmigo por el resto de mi vida.


Bilha Alegría, Priscilla Patterson, Ramón Ramírez, Jr., Eunice García, Esperanza Ramírez, Irma Garza

Nunca ha habido secretos entre nosotras. Comparto todo con ella. Cuando tengo algún problema, ella me aconseja y siempre escucho con mucha atención porque es una mujer muy sabia. Aunque no se educó en escuelas públicas, la Biblia ha sido su mejor maestra. Ha aprendido mucho como fiel esposa de pastor.

Yo era muy chica cuando vivíamos en Monterrey, N.L.,México. Mi madre me cuenta que éramos muy pobres en ese tiempo. Vivíamos en la iglesia y dormíamos en las bancas de la iglesia. La cocina estaba afuera y se cocinaba sobre unos ladrillos. Dice que aunque éramos pobres, nunca nos faltó nada. Me imagino que mi madre se sacrificaba y quizá ni comía por darnos a nosotros. Me platica que no tenía dinero para comprarnos ropa y nos hacía nuestros vestidos de costales de harina. Tenía que comprar varios costales de harina para tener suficiente material para hacer un vestido. Me acuerdo que era rara la vez que nos compraba ropa. Mis hermanas y yo nos vestíamos de ropa usada. Así que no podíamos escoger nuestra ropa. Mi mamá la escogía según nuestra talla. Después consiguió una máquina de coser y nos hacía la ropa. Fue muy rara la vez que nos compraba ropa nueva. Ahora aprecio lo mucho que tengo y agradezco de todo corazón el sacrificio que mi madre hizo por mí, y me encanta compartir con la gente que tiene menos que yo.

Mi madre es muy activa en la Iglesia Metodista Unida El Buen Pastor en Edinburg, Texas. Participa con el grupo de las Mujeres Metodistas y asiste a la clase de su escuela dominical. Es una mujer que siempre está trabajando en su iglesia haciendo trabajos manuales y cocinando para eventos. Aunque mi madre nunca aprendió a manejar, mis hermanas o mi hermano la transportan para que no se pierda de los eventos en su iglesia.

Como vivo lejos de mi madre, casi nunca estoy con ella el Día de las Madres, pero siempre le digo que estoy con ella en espíritu. La llamo por teléfono todas las noches. Nos saludamos al principio y después empezamos a platicar de mis hermanas y mi hermano, de la iglesia, de su salud, etc. Hasta platicamos de las novelas que vemos.

Admiro a mi madre, la respeto y la quiero mucho y con todo mi cariño le digo: “Mamá, la quiero mucho y estoy muy agradecida con Dios porque usted es mi madre. Usted tiene un lugar muy especial en mi corazón. Ha sido una persona muy especial en la vida de mis hijas, Cynthia y Mónica y en la vida de mi nieto, Geoffrey. Usted ha sido una gran maestra y sus enseñanzas permanecerán conmigo el resto de mi vida. ” Que Dios me la bendiga hoy y siempre.

Con motivo del Día de las Madres brindo homenaje a mi madre Esperanza y a todas las madres en este día tan especial.

Esperanza

Es usted mi más grande tesoro.
Será esa la razón que tanto la adoro.
Por eso siempre a Dios le imploro.
Estar con usted es lo que más añoro.
Ramón, mi padre la quiso hasta el final.
A mí me consta esta gran señal.
Nunca dudo de su amor y cariño que siempre se me aclaran.
Zonas de distancia nos separan.
Aun así sé que Dios siempre nos ampara.


--Bilha Ramírez Alegría

el Intérprete Online, mayo-junio, 2011