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Esperanza y liderazgo nuevo

Por Amanda M. Bachus


En este nuevo año ha empezado una nueva era en la que presenciamos un acontecimiento único en la historia de nuestro país: la elección del primer presidente de color en los Estados Unidos. Este es un joven presidente que inspira esperanza y ofrece cambio. Las nuevas generaciones se identifican con el presidente electo pues ven en él un modelo de liderazgo renovador para sus vidas.

Asimismo, los jóvenes líderes de hoy representan un modelo nuevo de liderazgo. Una generación que no sólo se adapta a los cambios de la tecnología, sino que vive en momentos turbulentos y de transición. La juventud de hoy toma decisiones y no teme al cambio. Muchos jóvenes de la Iglesia Metodista Unida sueñan y se preparan para ser líderes. Durante su capacitación también aprenden de justicia, equidad y tolerancia. Nuestras iglesias deben dar lugar al entusiasmo y esfuerzo de las nuevas generaciones. Me place dedicar esta edición de la revista a estos jóvenes y poder compartir su sentir y momentos de su preparación.

Mientras esperamos a un líder nuevo que promete cambio, no dejo de pensar que la iglesia tiene un líder que por 20 siglos ha estado enviando su mensaje de amor, esperanza y cambio para nuestras vidas. El liderazgo de nuestro Señor Jesucristo continúa vigente después de 2000 años. No olvidamos que Jesús fue la muestra de liderazgo y de cambio que, en su tiempó, echó abajo sistemas anticuados de intolerancia y separación religiosa. Jesús nos enseña a vivir con amor y tolerancia, nos muestra que, a pesar de las diferencias y nuestra diversidad, podemos vivir en paz y armonía con quienes piensan, adoran y viven de otra manera. ¿Recuerda el encuentro de Jesús con la mujer samaritana? Léalo en la página 18.

Por otro lado, algunos de nuestros escritores muestran a las olimpiadas como la representación de un modelo de respeto, tolerancia y de unidad entre naciones. Un evento que se celebra cada cuatro años, donde representantes de distintas naciones, culturas y religiones distintas compiten demostrando tolerancia y respeto en su destreza física. Esto es posible durante los juegos olímpicos, porque allí trascienden las diferencias de religión, género, raza y nacionalidad. Le recomiendo que lea la perspectiva de nuestros autores en cuanto a este tema.

No puedo dejar de mencionar el año que concluye. Fue un año de desastres económicos, de guerras y consecuencias graves en nuestra economía por la avaricia y mala administración de individuos y empresas financieras, motivados por las ganancias, lo que ha causado una crisis financiera. Pareciera que el amor al dinero está al tope de la lista de prioridades de la gente. Es tiempo que revisemos las reglas básicas de vida que se encuentran en los Diez Mandamientos, las diez reglas básicas para el diario vivir que Dios encomendó a Moisés para su pueblo. En este número publicamos los Diez Mandamientos para el Siglo XXI, valdría la pena repasarlos.

Dejamos un año de desastres naturales y económicos. Pero quiero ser optimista y pensar que los problemas económicos por los que atraviesan esta nación y el mundo se solucionarán. Vamos a tener que medir los gastos cuidadosamente.

Ante todo, empecemos el año dispuestos a cambiar de actitud, seamos más tolerantes y generosos con nuestros vecinos, y aprendamos a ser mejores mayordomos de la creación, el mundo que Dios nos ha encomendado.


-Amanda Bachus, Editora


el Intérprete, enero-febrero, 2009