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Esperanza o Desesperanza

 

Por Amanda M. Bachus



Mientras nuestros gobernantes debaten sobre la reforma al sistema de salud o sobre si envían más tropas a la guerra en Afganistán --temas de mucha importancia-- el problema de la inmigración queda rezagado en la lista de prioridades del Congreso.


Entretanto, la gente vive momentos de incertidumbre y desequilibrio económico. Viven con la angustia de verse acosados o detenidos por las fuerzas de inmigración. El desempleo continúa y las noticias cuentan cómo miles pasan a las filas de los cesantes.

Entonces nos preguntamos qué vamos a hacer. No hay trabajo, se acerca la Navidad. ¿Cómo la vamos a pasar? Podemos anticipar un panorama aún más deprimente en los meses que se avecinan o esperar que se den cambios, sean éstos en el área laboral, de inmigración, relaciones familiares o finanzas. En este tiempo de Advenimiento nos aferramos a la esperanza que Jesús significa para los cristianos o caemos en la desesperanza.

Alguien me podría decir que hablar es muy fácil. Las palabras no ayudan donde no hay para pagar las cuentas ni para el mercado. Además, cuando alguien que uno conoce ha sido detenido o detenida por no tener "papeles", pareciera que esas palabras se esfumaran en el aire.

Pero aquí queremos comunicar esperanza. La Iglesia Metodista Unida, tiene un equipo de trabajo dirigido por la Obispa Minerva Carcaño que está trabajando incansablemente con mucha gente para llamar la atención de los políticos de Washington, a fin de que atiendan al clamor de una reforma migratoria. También MARCHA, el caucus hispano-latino, eleva su voz a favor de sus hermanos y hermanas hispanos para pedirle al gobierno que haga prevalecer la justicia y se acelere la reforma migratoria.

También quiero pedirle al lector que, en medio de la incertidumbre, pueda ver un rayo de esperanza en la llegada de Jesús. Deseo que reciba el sosiego espiritual que nos nutrirá en momentos cuando no sepamos a dónde acudir. No pierda la esperanza, nuestro Dios está con usted y conmigo. Jesús, quien vino al mundo en un establo muy pobre y sin regalos, vino a traer el mensaje de amor y esperanza a todos los pobres y desamparados que quieran nutrirse de su palabra.

Entretanto, la Navidad no tiene que ser con regalos materiales, muchas veces superficiales e innecesarios. Para quienes están lejos de sus familiares, este puede ser un tiempo para pasarlo con la familia de la iglesia, tiempo para compartir regalos de amor, afecto y caridad con el vecino o vecina que está pasando necesidad. Puede ser un tiempo de introspección espiritual, un momento de enfocar nuestra mirada hacia la razón de ser de nuestra esencia como cristianos. Usted escoge.


-Amanda Bachus, Editora


el Intérprete, noviembre-diciembre, 2009