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El ministerio de sanidad en la iglesia

 

Luz Maldonado

 

El cuerpo del ser humano es hermoso y perfecto. Según Génesis, fue creado para vivir para siempre, pero el pecado le abrió las puertas a la enfermedad, el dolor y la muerte (Génesis 3:16-24). Aunque el cuerpo tiene la capacidad de sanar y regenerarse, tenemos que aprender a proteger nuestros cuerpos. Debemos tener en cuenta nuestro estilo de vida, los hábitos y prácticas que, más adelante, nos llevan a padecer enfermedades. Debemos aprender a entender, valorar y cuidar nuestros cuerpos para vivir una vida saludable que nos permita envejecer sin enfermedades, que nos permita desarrollarnos y llegar a ser los seres humanos que Dios quiere que seamos.

La Biblia nos habla de la salud del cuerpo y del alma. La Biblia muestra el amor de Dios por el ser humano, obra de sus manos. La Biblia da testimonio de la intervención de Dios ante la necesidad del ser humano. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, vemos a Dios interviniendo y sanando, y llamando a sus seguidores, a hacer lo mismo. Hoy Dios nos vuelve a hacer ese llamado.

La Iglesia Metodista Unida se preocupa por el bienestar del ser humano en su totalidad. El documento llamado “Principios Sociales”, presenta la posición de la iglesia en cuanto a la vida diaria de la comunidad. El documento declara que la salud es una responsabilidad pública y privada. El acceso a programas de cuidado de la salud es un derecho humano básico. Por lo tanto, es injusto construir o perpetuar barreras a la plena participación en programas de cuidado de la salud. Se hace un llamado a un estilo de vida saludable y se afirma la importancia de la salud preventiva, la educación sobre la salud, la seguridad ambiental y ocupacional, la buena nutrición, y una vivienda en la que uno pueda proteger la salud. También insiste en el papel que deben tener los gobiernos para asegurar que cada individuo tenga acceso a aquellos elementos necesarios para una buena salud.

La Iglesia y el Departamento de Salud forman alianzas
¿Cómo respondemos a la necesidad que la población latina tiene de atención médica? La iglesia debe involucrarse en promover y proveer programas de promoción de la salud. La iglesia también debe asociarse a diferentes agencias del gobierno para ayudar a los hispanos/as en el área de la salud y a actuar como promotora de la salud. Una gran parte del pueblo hispano carece de seguro de salud y registra una alta incidencia de enfermedades cardiacas, diabetes y obesidad. Esto debería motivarnos a promover la salud.

Clases de salud preventiva
Hace dos años, la IMU El Buen Pastor unió esfuerzos con el Departamento de Salud de Highland County, y comenzamos un nuevo proyecto de salud integral con clases de salud preventiva, nutrición y ejercicios.

El programa consistió en diez clases. Ocho sesiones sobre salud física y dos sesiones sobre salud espiritual y social. Todas las sesiones se llevaron a cabo en la iglesia. Se tomó en cuenta la salud física, emocional y espiritual. Los talleres impartieron información haciendo énfasis en la prevención y la importancia de la nutrición, la higiene y el ejercicio. Los talleres orientaron sobre la relación entre la salud física, mental y espiritual. Se habló de cómo la participación en la liturgia, el culto de sanidad, la vida devocional y la experiencia sacramental ayudan en forma positiva a la salud de la persona.

Nutrición y cambio de vida
Las ocho sesiones de salud física y nutrición fueron dirigidas por el Departamento de Salud, con la participación del Dr. David George, la Sra. Aleida Oliveros y esta servidora. Yo estuve encargada de comenzar cada sesión con oración. Cada sesión se dividía en tres partes: salud, nutrición y ejercicios físicos.

La primera parte sobre la salud, fue dirigida por el Dr. George, Coordinador de Becas del programa y Director del Programa de Promotores de Salud del Departamento de Salud de Highland County en Florida. La segunda parte sobre nutrición, la dirigió Aleida Oliveros, Nutricionista del Departamento de Salud de Highland County en Florida. El enfoque se centró en los alimentos, su valor nutricional, recetas de cocina, la preparación de los alimentos, y la preparación de menús saludables. La tercera parte consistió de ejercicios físicos.

Cada clase terminaba con una oración de acción de gracias. A cada participante del programa se le otorgó un certificado por su participación, una máquina para medir la azúcar en la sangre, un podómetro, literatura y otros materiales.

El programa cambió la vida de los participantes. No solo tomaron conciencia de su realidad, sino de cómo la iglesia se puede involucrar en un ministerio de salud para orientar al pueblo sobre el valor del cuidado de la salud, previniendo enfermedades ante la carencia de un seguro de salud. La salud preventiva permite que las personas aprendan a cuidarse.

Un huerto de verduras frescas
Debido al éxito que tuvo el programa, el Departamento de Salud entregó a la iglesia un huerto de hortalizas valorado en $13,000.00 dólares. Home Depot proveyó los materiales. La iglesia, la comunidad y miembros del Departamento de Salud se juntaron para su construcción. El huerto ocupa un espacio de 50 pies de ancho por 80 de largo. Se trata de 16 cajas de madera con capacidad para sembrar 48 diferentes productos: frutas, vegetales, especias, enredaderas etc. No se permite un sistema de riego automático, para que los miembros de la iglesia y de la comunidad dediquen el tiempo para cuidarlo. Ya se ha sembrado y cosechado en dos ocasiones, vamos por la tercera en esta primavera. Al tiempo de la cosecha el plan es compartir con los hermanos y la comunidad los frutos del huerto y enseñarles a cocinar de manera saludable.

Cosecha fresca y clases de cocina
Por todo un año, el Departamento de Salud nos enseñó a trabajar el huerto y la Sra. Aleida Oliveros nos enseñó a cocinar utilizando los alimentos del huerto.

Algunos de los comentarios que he escuchado en relación al programa de salud y el huerto son muy positivos:

  • “Soy diabética y he aprendido a cocinar de manera más saludable, he aprendido a monitorear y controlar mi diabetes”
  • “No sabía que mi forma de cocinar perjudicaba la salud de mi familia. Estaba contribuyendo a la obesidad de mis hijos, en realidad no pensaba en el valor nutritivo de los alimentos, solo pensaba en tener alimento sobre la mesa”.
  • “No me atraía la idea de un huerto, pensaba que era más complicado, ahora veo la diferencia que hace un pequeño esfuerzo, los productos frescos y naturales son muy distintos a los comprados en el supermercado”.

Cuando la iglesia promueve la salud, la gente toma conciencia de que es importante cuidar tanto el cuerpo como el alma. En su ministerio, Jesús atendió tanto las enfermedades físicas como espirituales. Es hora que la iglesia no solo sea la fuerza salvadora del evangelio en el campo misionero, la celebración litúrgica o la orientación moral. Es hora que la iglesia incluya la salud física y mental del pueblo como preocupación ministerial.

 

--Rda. Dra. Luz E. Maldonado, pastora de la IMU El Buen Pastor, en Lake Placid, y la Misión Hispana, en Sebring. Conferencia de la Florida.


el Intérprete, julio-agosto, 2010