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Efecto de la adoración en mi vida

 

Por Jonathan Hernández


Entiendo que la adoración es una parte vital de la iglesia, ya que nos conecta a Dios y abre los cielos para que la lluvia de bendición caiga sobre la iglesia. La Biblia nos dice: “Teme al Señor tu Dios, sírvele solamente a él” (Deuteronomio 6:13). Esto tiene un efecto positivo en mi vida, ya que muchas veces cuando me siento cargado, cansado y sin fuerzas, Dios renueva mis fuerzas y me hace sentir que no estoy solo. Es en el momento de la adoración cuando puedo levantar mis manos al cielo, así como lo hacía Moisés, y recibo nuevas fuerzas. La adoración es el motor que impulsa mi vida día tras día.

En el Antiguo Testamento, la adoración se relaciona con la acción de postrarse delante de Dios para mostrar reverencia. En el Nuevo Testamento se relaciona con un acto de reverencia que puede incluir los conceptos de devoción, honra y servicio. Además, todo esto debe hacerse en “espíritu y en verdad”, dice Juan 4:23. En Salmo 5:7, David aclara que él iba con reverencia al templo, a adorar a Dios: “Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa, puedo postrarme reverente hacia tu santo templo”.

Estoy a cargo de la adoración de nuestra iglesia local. Esta oportunidad ha sido para mí de gran crecimiento espiritual, ya que durante la semana tengo la encomienda de buscar todos los cánticos con los cuales el grupo de alabanza, “Grupo Unción”, nos guiará en la adoración. Es una responsabilidad muy grande, ya que la adoración es parte esencial dentro del culto a Dios. Durante la semana, me preparo en oración para que Dios, a través de su amor y misericordia, me dé el discernimiento para escoger cada cántico.

Es importante que todos los cánticos que cantamos en la iglesia tengan un buen contenido. En el Salmo 47:7, la versión Reina-Valera dice que debemos cantar a Dios “con inteligencia”, esto es, nuestra alabanza debe tener un buen mensaje.

Tenemos que recordar que la adoración es para agradar a Dios y no a los hombres. Es el momento que nos despojamos de todo, para darle a Dios lo mejor de nuestras vidas. También es importante saber que la adoración terrenal es un ensayo de lo que haremos eternamente cuando estemos en la presencia de Dios. La alabanza sale de un corazón agradecido. Ejemplo de esto, cuando Jesús sanó a los diez leprosos, solamente uno regresó a dar gracias a Dios, y dice su palabra que postrado en tierra lo adoraba (San Lucas 17:1-16).

Como joven, exhorto a todos a que experimenten en sus vidas el efecto positivo de la adoración en cada uno de nosotros, cuando adoramos a Dios. Cada vez que vayas a la iglesia, procura que sea un momento especial, y te aseguro que jamás serás el mismo. ¡Alaba!


--Rdo. Jonathan Hernández, es coordinador de la juventud para la Conferencia Anual Wisconsin y estudia en la Universidad de Wisconsin-Waukescha. Es miembro de la IMU Luz a las Naciones, donde es líder de adoración. jhony_boricua@hotmail.com


el Intérprete, enero-febrero, 2012