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Domingo de Resurrección

 

Por Emilio Müller


¿Qué significa decir que Jesús ha resucitado? Significa que el viernes de la agonía y el sábado de la muerte han quedado detrás. Significa que Jesús está de verdad con nosotros en el mundo real de nuestra vida cotidiana. Significa que oímos las palabras de nuestro Señor: "No tengan miedo", "Paz sea a vosotros", "Alimenta mis ovejas", "Ve, di a los discípulos", "Vayan y hagan discípulos en todas las naciones".

Pero hay algo que todos tenemos que hacer para que la resurrección tenga significado real. Tenemos que oír la palabra de nuestro Señor. Tenemos que creer en el Cristo resucitado. Tenemos que aceptar su presencia viva. ¡Tenemos que creer, aceptar, confiar e ir!

No sirve de nada ver al Cristo Resucitado y escuchar las palabras “ha Resucitado”. De nada sirve saber que el Señor esta aquí en medio nuestro, si seguimos viviendo como antes. El primer Domingo de Resurrección dio comienzo a una nueva vida, a una vida diferente, dado que los discípulos no sólo vieron, escucharon y creyeron, sino que salieron a compartir las Buenas Nuevas.


LITURGIA DE RESURRECCIÓN

Llamado a la adoración: Salmo 118: 21 ? 24 (lectura antifonal)

Invocación:
Oh Dios, tú levantaste a Cristo Jesús de la muerte, y haz hecho de este un día de supremo gozo. Concédenos que podamos sentir el significado total del evento de su Resurrección, de modo que cada día podamos estar llenos de esperanza y así poder compartirla con nuestro prójimo. Amen.

Himno: # 151 (Mil voces)

Letanía de esperanza:
L: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva
P: porque el primer cielo y la primera tierra pasaron
y el mar ya no existía más.
L: Vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo como una esposa ataviada para su marido.
P: Oí una gran voz del cielo que decía:
P: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres,
y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo
L: Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos
P: Y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.
L: Jesús está en su trono y dice: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
P: Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Llamado al ofertorio: 2 Corintios 9: 7.

Consagración de las ofrendas: (todos juntos)
Señor, ayúdanos a dar con alegría, sabiendo que así podemos ir a llevar la buenas nuevas a todo el mundo. Multiplica la ofrenda por tu gracia, para alcanzar a muchos. Por tu gracia aumenta nuestra visión de cuánto podemos hacer junto al Cristo Resucitado. Amen.

Himno: # 154 (Mil voces)

Lectura del Evangelio: San Marcos 16: 1 - 8.

Homilía: Ya no temo a lo inesperado, a la soledad, a la desesperanza.

Himno de respuesta: # 149 (Mil voces)

Bendición Compartida:
L: Alegrémonos porque la muerte no fue capaz de derrotar a Jesús, porque con su resurrección sigue siendo el camino, la verdad y la vida.
P: Nos alegramos por las buenas nuevas de la resurrección
L: Que el Cristo vivo los llene de fortaleza y gracia cada día.
P: El Cristo vivo está con nosotros a través de todo el camino hasta llevarnos a la vida eterna.

Enviando al pueblo a servir:
Vayamos ahora de regreso a nuestros hogares, trabajos, escuelas y vecindarios a llevar las buenas nuevas que hemos recibido en este Día de Luz y Nueva Vida. Vamos con el Señor. Amen.


--Rdo. Emilio Müller, es director de Ministerios Hispano-latinos en Seattle, Washington.
Revemuller@aol.com


el Intérprete, marzo-abril, 2008