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Dios me puso al frente la misión

Por Lourdes Calderón

 

Dios me llamó a servir. Me llevó al lugar donde pude ver una oportunidad para hacer misión juntamente con la gente de Dios, y mi gente.

Desde el 2001, empecé a conocer a las familias que encontraba en los mercados, estacionamientos y restaurantes. Me inquietaba escuchar lo que me contaban del lugar donde viven. Esta inquietud me llevó a investigar y ver sus condiciones de vida. Me conmovió las grandes necesidades que tienen en términos económicos, oportunidades de estudio, acceso al cuidado médico, a trabajos y servicios básicos. Me preguntaba: ¿Qué está haciendo la Iglesia Metodista Unida con la comunidad de Pajarito Mesa?

En ese entonces, servía como laica en una iglesia anglosajona de la conferencia de Nuevo México. Era parte del comité de ministerio hispano de la conferencia. Trabajaba en Albuquerque como maestra de primaria en una escuela cristiana. El 30 o 40 % de mis alumnos eran inmigrantes recién llegados de México o bien habían nacido allí pero sus padres no saben inglés.

Albuquerque es una ciudad con una extensa población hispana. El 2007, el total de la población hispana del estado de Nuevo México era 57%. Estos números deben haber incrementado.

Mi inquietud por averiguar más sobre los afanes y sufrimientos de las familias inmigrantes de Nuevo México fue creciendo más y más. Pero fue cuando alguien me llevó a Pajarito Mesa que pude ver dónde me quería Dios. Después de ver la necesidad y juzgar qué alternativas de misión se podían realizar, Dios me movió a actuar.

Tierra de nadie

¿Qué es Pajarito Mesa? Es un área desolada, desértica, una meseta como de 300 pies de altura en el valle sur de Albuquerque. No tienen servicios públicos. No hay servicio de alcantarillado ni agua potable. Si alguien tiene agua en la casa es porque se las ingeniaron para poner tuberías improvisadas. Pero aun así, otros no tienen cómo llevar el agua a sus cocinas, baños etc.

Hace tres años, el autobús escolar no subía hasta la “Loma”, que es ahora el lugar donde los padres y madres llevan a sus niños para que los recojan para la escuela. En la “Loma” no había más que tierra, ahora hay un pozo de agua ó noria común que el condado de Bernalillo, gracias al comisionado Art De la Cruz, abrió para que los residentes de Pajarito obtengan agua, sin ir a buscarla a la ciudad.

Hace 5 años, la situación era peor. Los vehículos de emergencia, policía y bomberos no tenían acceso a esa área porque no había servicio de 911. Las calles no tienen nombre, de modo que las casas no tienen dirección. Las calles son veredas que los vecinos han hecho de acuerdo a su necesidad. No hay alumbrado público ni electricidad. Se trata de casas rodantes que se colocan dondequiera sin que se haya asignado un número de cuadra porque no existe.

Un día, una mujer me llamó de forma urgente. Me pedía que ayudara a su vecina porque estaba en el hospital y necesitaba oración y visitación. Me dio mucho dolor de enterarme cómo fue a parar allí. Había tratado de suicidarse cortándose las venas, porque el marido la había abandonado. Sus hijos –de 15 y 13 años– llamaron a emergencia, pero tuvieron que cargarla hasta la “loma”, donde la ambulancia la recogió y la llevó al hospital.

Esto me conmovió tanto, que decidí involucrarme más en los asuntos del Condado de Bernadillo. Trabajando junto al comisionado Art de la Cruz, quien puso mucho empeño en conocer las necesidades de la comunidad, fui metiéndome más para influenciar las decisiones del condado que afectan al área de Pajarito Mesa. Hemos logrado motivar a la comunidad de Pajarito Mesa para que participe.

El departamento del Sheriff, los bomberos, el condado, las iglesias y comunidades de fe fueron invitados a varias reuniones, de donde nació la idea confeccionar un mapa. Ahora el servicio de 911, Sheriff, bomberos y otros están usando el mapa, para responder a las emergencias. Todavía no se logra todo lo que quisiéramos. No hay luz, calles, ni señalamiento, de modo que los vehículos de emergencia tienen dificultad para responder a las emergencias.

Dios se involucra

En Pajarito Mesa, la mayoría de los niños creen que su verdad es solo la que su historia y herencia les dice, que tienen. No ven ningún futuro ni la necesidad de estudiar. Algunas jovencitas saben que saldrán embarazadas y que es su única alternativa.

Pude ver la necesidad, sentí que mi llamado no puede limitarse a servir dentro del edificio de la iglesia. No podía sentarme a esperar que esa comunidad venga a la iglesia, sino que decidí salir y hacer misión. El amor y el Espíritu de Dios me mueve a ayudar a estas personas. Me mueve que las familias se sientan sin salida, sin ayuda y hasta perseguidas. Me mueve que los padres de familia se vean limitados y algunos imposibilitados para ayudar a sus hijos con sus deberes escolares porque algunos no tienen ni educación primaria. Si no pueden ayudarlos en su propio idioma, mucho menos lo podrán hacer en inglés.

Inicios de la visión

Hace 10 años, Nohemí me contó cómo vivía y me invitó a cenar a su casa. Me impresionó ver que su casa era una casita móvil, pero sin ningún servicio público, sin luz, agua, gas, nada. Su pequeña hija soñaba que saliera agua de su regadera. Cuando hacíamos una escuela de verano, los niños pedían paletas heladas. Sin electricidad, no hay refrigeradores, algo tan común para nosotros en casa.

Desde ese día, Nohemí y su familia me reciben en su casa cada semana para un estudio bíblico. Mi esposo y yo les estamos ministrando por más de 10 años, junto a otros hermanos y hermanas que nos apoyan en esta misión. Ahora toda la familia de seis personas se unió a la iglesia y usan sus talentos para servir dentro de la iglesia. Ya celebré una boda en esa familia, ahora son miembros de la iglesia local.

Los hijos de Nohemí se confirmaron recientemente y participan activamente en la liturgia de la iglesia. De ellos nace la idea de un grupo para ayudar a los estudiantes de primaria y secundaria con tutorías y, que a la vez, los padres de familia, puedan estudiar inglés.

Cuando la voz viene desde la necesidad de la gente misma, la misión tiene sentido, pues nace de la experiencia y la propia realidad del que necesita y no de alguien que simplemente tiene buenas ideas.

¿Cuál es mi misión?

Viendo con los ojos de Cristo, puedo ver que mi misión es de empoderar a la comunidad. Cuando hablo con las mujeres, muchas madres solteras, me doy cuenta que desean una vida mejor para sus familias. También muchos de los padres de familia buscan integrarse al funcionamiento social de trabajos y de educación, pero no saben cómo comenzar y cómo ayudar a sus hijos e hijas.

La juventud no ve cuál es la ventaja de seguir estudiando ya que no tienen seguro social ni estatus migratorio legal. Por tanto, dejan la escuela antes de los 12 años. Prefieren identificarse con las pandillas y la drogadicción, el alcoholismo, terminando en la cárcel.

Muchos jóvenes creen que su futuro es seguir la vida de pobreza y analfabetismo de sus padres. Solo consideran el alcoholismo o la drogadicción, en vez de ver el gran esfuerzo de sus padres al cruzar la frontera, pasando muchas penalidades y grandes sufrimientos, para traerlos hasta aquí, en busca de una vida mejor.

Tocando puertas

En mi lucha por ayudar a Pajarito Mesa, se me cerraron muchas puertas. Iglesias, congregaciones y pastores que dijeron “no podemos ayudar a indocumentados”. Aunque no recibamos ayuda económica y ni veamos ganas de ayudar, no por esto vamos a abandonar nuestro llamado a la misión que Dios nos ha asignado. No debemos desistir. Cuanto más veamos cerradas las puertas, más debemos orar. Todo lo que se adquiere con mucho trabajo, se conservará con cariño.

Por más de 4 años, me he involucrado en el trabajo de acción social en Pajarito Mesa. Asisto a todas las juntas que organizan el condado de Bernalillo y el departamento del Sheriff. También he organizado una junta directiva de personas de esa comunidad junto al liderazgo de la oficina del Comisionado Art de la Cruz. Cada año, con mi congregación y el capellán del departamento del Sheriff, organizamos una distribución de comida y juguetes. Dos veces al mes, se abre el banco de comida en mi iglesia, la IMU St. Andrew’s.

También me fui a meter al departamento de Medicina de la Universidad de Nuevo México. Comencé una amistad con los doctores que dirigen la clínica médico-familiar. Con el esfuerzo conjunto de los doctores Gómez y Koffman, desde hace 5 años, se lleva un banco de comida rodante o móvil y una clínica médica móvil que ha tenido éxito. Gracias a eso, se ha podido atender a mucha gente.

Se abren puertas

La Junta General de Educación Superior y Ministerio (GBHEM), se interesó en la misión del trabajo de la IMU St. Andrew’s con niños y jóvenes de Parajito Mesa y apoyó con una subvención.  La iglesia ha puesto en marcha el programa “STAND”, el cual se dedica a mejorar las posibilidades de estudios de niños y jóvenes que desean seguir hacia la educación superior, dándoles así una oportunidad de tener asesorías en inglés, matemáticas y ciencia. Algunos estudiantes saben hablar inglés y ayudan a sus padres y madres en las traducciones.

El Dr. Rev. Saúl Espino y a la Señorita Crystal Banks, de la Junta General de Educación Superior y Ministerio, son agentes de apoyo para nuestros(as) pastores, capacitándolos y dando oportunidades, pero también apoyando obras de misión en las áreas de educación para niños de nuestras comunidades hispanas. Tengo mucho agradecimiento y aprecio por estas dos personas que han sido un instrumento de la gracia de Dios, por comprometerse con la misión y por ser un medio de gracia y de amor de Jesucristo para los que necesitan y quieren superarse.

Misiones globales de la IMU Highland Park

Rachael Faubion, coordinadora de Misiones Globales de la IMU Highland Park, en Dallas, TX, se interesó en la misión y quiso ayudar en otras áreas, proveyendo de alimentos, útiles escolares y uniformes. Ella y otra persona de ese comité llegaron a Albuquerque para ver, con sus propios ojos, lo que yo les había descrito sobre Pajarito Mesa. Al visitar algunas familias y ver sus necesidades, quedaron tan sorprendidos que se sintieron abrumados por la gran necesidad y querían buscar formas de ayudar.

Vieron que los niños de ese lugar tienen que esperar el autobús de la escuela en la “loma” donde no hay ni un refugio. El sol abrumador del desierto es su techo. Cuando llueve no hay donde guarecerse, cuando hace frío no hay donde abrigarse, cuando hay viento y arena no hay donde refugiarse desde que los deja el autobús, hasta que lleguen sus padres a recogerlos.

Después de una conversación con el comité de misiones globales de Highland Park, un arquitecto mostró interés en construir 3 edificios móviles, los cuales se usarán como clínica, banco de comida y área comunitaria con la posibilidad de que se puedan acondicionar para salones de clase. No solo habrá un sitio donde los niños se puedan proteger, sino que también se ofrecerá tutoría y ayuda con sus tareas. Otra persona de Highland Park ofreció hacer un área de juego. La idea es buscar un terreno. La iglesia donó $10,000 para comida y ayuda a la comunidad.

Con el apoyo del comisionado se está negociando, con el condado de Bernalillo, la donación de dos y medio acres, para el lugar donde se pondrían los edificios. Aun no sabemos si se logrará la donación, pero sigo orando y pidiendo, tocando puertas y esperando a que alguien escuche la voz de Dios.

Con todo esto, quiero decir que si en verdad queremos hacer discípulos de Cristo para la transformación del mundo, necesitamos comenzar a trabajar y transformar todas las áreas de necesidad. Debemos hacer misión y meternos a transformar la educación, la economía y, sobre todo, preparar a las personas para que sean líderes con gran futuro e impacto dentro de la iglesia multilingüe y multicultural de hoy.

Mi deseo es poder ver a la gente siendo parte de una iglesia que busca mejorar la calidad intelectual y espiritual de la vida de la comunidad de Pajarito Mesa, no solo a nivel de mi iglesia local sino también a nivel de distrito, conferencia, agencias y a otras iglesias. Deseo que en unidad sigan el ejemplo de Cristo Jesús, que estemos determinados a reconocer el valor de las personas en forma integral. La educación y la valorización producen buenos líderes de la iglesia.

Rev. Lourdes Calderón
St. Andrew's UMC
3905 Las Vegas Dr. S.W
Albuquerque NM 87102
ph. 505-877-0632
Fax.505-877-0480


--La Rda. Lourdes Calderón es pastora de dos congregaciones multiculturales en Albuquerque, Nuevo México, St. Andrew’s UMC y Trinity UMC
louseb@juno.com


el Intérprete, julio-agosto, 2011