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Cómo proteger a nuestros hijos contra el secuestro y el abuso

 

Por el Dr. Aquiles Ernesto Martínez
 

A principios de diciembre, 2011, el asesinato de una niña de 7 años conmocionó a la opinión pública de Canton, Georgia. Después de haber sido raptada, cuando jugaba en un parque cercano de donde vivía, Jorelys Rivera fue brutalmente golpeada, acuchillada, abusada sexualmente y arrojada en un compresor de basura.

Es imposible proteger a nuestros hijos totalmente.

En solidaridad con la niña y sus seres queridos, el pueblo de Georgia acudió masivamente al velorio de la pequeña, sostuvo una concurrida vigilia en su honor y le dio un último adiós en un culto memorial, para que luego se le diese paz a sus restos en la Isla del Encanto. Ahora la comunidad, como parte de un duelo que busca perdonar y sanar heridas, trata de buscar sentido a esta amarga pesadilla.

Creyendo en la promesa de que algo bueno siempre resulta de algo malo, muchas familias y organizaciones han comenzado a tomar algunas decisiones. Una de ellas ha sido prepararse mejor sobre el tema de la violencia infantil, a fin de prevenir tragedias como estas.

Sabemos que es imposible proteger a nuestros hijos totalmente o estar supervisándolos todo el tiempo. Sin embargo, hay mucho que podemos hacer para prevenir el rapto, la explotación o la violencia infantil. Prestemos atención a algunos consejos prácticos:

1. Converse con sus hijos sobre el tema de la violencia infantil (física, sexual, sicológica, etc.). Hágalo en forma constructiva, sin asustar a los pequeños o darles detalles innecesarios. Cuente lo que le pasó a Jorelyn y de cómo podría haberse evitado esta tragedia. Sea proactivo y previsivo. No espere que algo malo ocurra para actuar. Edúquese y eduque a su familia.

2. Cultive un clima de confianza y comunicación abierta con sus hijos. Exíjales que le hablen de cualquier circunstancia que sea abusiva o que pudiera llevar a la misma; guardar silencio no es una opción saludable. Asegúreles de que ellos no son la causa del daño que otras personas podrían hacerles, y que usted no va a castigarlos por delatarlas. Cuando un niño o niña acuse a un posible victimario, haga las averiguaciones pertinentes de inmediato. Jamás piense que el niño miente.

3. Enseñe a sus hijos que ninguna persona (sea familiar, amigo o desconocido) tiene derecho de hacerles sentir incómodos, golpearlos, intimidarlos, ofenderlos, obligarlos a ir con ellos para estar a solas, o tocarles sus partes privadas. Anime a los niños a que se defiendan de ataques, si están en peligro. Enséñeles algunas técnicas de defensa personal (gritar, morder, correr, golpear, etc.).

4. Enseñe a sus niños a que guarden distancia de personas desconocidas. No deben abrirles la puerta, hablar con ellas o acercárseles. Jamás deben recibir nada de nadie, sin permiso de los padres (caramelos, chocolates, galletas, juguetes, etc.) o responder a alguien que les hable desde un automóvil o habitación, invitándolos a acercarse o entrar. Cuando se sientan en peligro, que corran y griten “auxilio”.

5. Los niños jamás deben estar solos en ningún lugar (por ejemplo, el parque, la iglesia, la escuela, la tienda, el restaurante, la casa, el apartamento, etc.). Siempre debe haber un adulto confiable, acompañándolos y supervisándolos de cerca. Es mejor pensar que algo malo les puede pasar, en vez que dar por hecho que nada les va a pasar. No debemos subestimar la fuerza del mal o darnos el lujo de pecar de ingenuos.

6. Por último, si usted sabe que alguien abusó a un niño o sospecha razonablemente de alguien que lo hizo, contacte a las autoridades pertinentes lo antes posible. Esperar o callar contribuye a que más niños sigan siendo víctimas de violencia y nos convierte en cómplices.

Todos aun lloramos la pérdida de la pequeña Jorelys. Pero mientras denunciamos el abuso infantil y hacemos que los victimarios paguen por sus atrocidades, también reafirmamos nuestro compromiso por defender la vida de quienes Jesús una vez dijo “de los tales es el reino de los cielos”. 


--Dr. Aquiles Ernesto Martínez, profesor en Reinhardt University


el Intérprete, mayo-junio, 2012