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Círculos de amor y de cuidado

 

Por la Rda. Lydia Muñoz

 

En el 2011, la Asociación Americana de Sicología realizó un estudio sobre las necesidades de salud mental de los inmigrantes, demostrando lo siguiente:

Muchos inmigrantes han experimentado circunstancias traumáticas en sus países de origen que incluyen la extrema pobreza, tráfico humano, guerra, violencia y desastres naturales.

Cuando las personas son expuestas a condiciones traumáticas, además del proceso de inmigración, pueden surgir severos problemas sicológicos que asoman en síntomas de depresión, ansiedad, y síntomas pos-traumáticos, incluyendo el suicidio.

La realidad inmigrante se complica más cuando se considera, que por su estatus legal, los inmigrantes casi no tienen acceso a servicios de salud mental o a cualquier otra ayuda sicológica o de consejería. 

Ahora más que nunca se necesita la labor estimulante de nuestras comunidades de fe, para que sigan el llamado del Cristo que busca saciar la sed, el hambre y restaurar la dignidad de aquellos que, por sistemas opresores, se encuentran en los márgenes de nuestras comunidades.

Jesús afirmó la importancia de la comunidad y su capacidad de nutrir, sanar y restaurar. Cuando cinco mil personas ?sin contar niños y mujeres? tuvieron necesidad de comida, no sólo compartieron entre ellos, sino que el relato cuenta lo siguiente:

Cuando Jesús desembarcó y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos. Los discípulos le dijeron: Despide a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren algo de comer. "No tienen que irse", contestó Jesús, "Denles ustedes mismos de comer". (Mateo 14:14-16, NVI).

El texto muestra la importancia de vernos como personas que pueden, personas que poseen lo que el pueblo tan urgentemente necesita, si confiamos. Junto al Gran Arquitecto, podemos crear comunidades de fe, nuevos sitios que ofrezcan sanidad integral y un círculo genuino de cuidado y apoyo.

Esta fue la visión que tuvo una nueva comunidad de fe plantada en la Conferencia del Este de Pennsylvania. La nueva comunidad se llama Nuevo Ministerio Multicultural Plumbline Fellowship, Iglesia Metodista Unida. La visión es simple: crear, en Philadelphia, grupos de apoyo y servicios de consejería familiar para ayudar a familias inmigrantes a través de la comunidad.

Irónicamente, esta visión vino a través de una persona que ni siquiera es miembro de nuestra comunidad de fe. Fue la visión de una hermana y amiga de fe Judía que, a través de su trabajo profesional de terapista familiar, comenzó a sentir la necesidad de educar a practicantes para hacerlos culturalmente sensitivos y educados para responder a la necesidad específica del inmigrante. Fue así como Cathi Tillman (Maestría en Servicio Social) comenzó la organización Intercultural Coalition for Family Wellness, donde supervisa estudiantes que buscan finalizar los requisitos de licencia en consejería profesional. Además, Cathi viaja 2 veces al año a Sudamérica para entrenar gratuitamente en consejería.

Cathi Tillman y la pastora Lydia Muñoz tuvieron la visión de organizar La Puerta Abierta, una organización de consejeros voluntarios que donan de su tiempo para servir a la comunidad inmigrante proveyendo consejería familiar y grupos de apoyo. Actualmente hay 4 de estos lugares para la enorme comunidad de Philadelphia. La organización tiene el ministerio Círculos de Cuidado que opera bajo la supervisión de La Puerta Abierta y el ministerio de Plumbline Fellowship.

La misión es simple: crear oportunidades donde personas inmigrantes puedan contar su historia, sufrimientos, frustraciones, obstáculos y logros en un ambiente sanador y confidencial dentro de un círculo de cuidado.

Los Círculos de Cuidado tienen como meta ayudar a personas que acaban de llegar a este país y que enfrentan muchas vicisitudes y obstáculos. Además, proveen de una oportunidad para dialogar acerca de las muchas "mochilas" que todos cargamos a través de esta jornada que se llama la vida.

El trabajo de descargar el peso de estas mochilas de la vida, que carga la gente que viene a nosotros, es una tarea muy difícil e importante, que no se debe realizar sin entrenamiento ni supervisión. Es muy importante que el pastor/a entienda sus límites en cuanto a la consejería y que sepa formar su propio círculo de cuidado con personas que puedan ofrecer consejería profesional en casos difíciles. Pero esto no quiere decir que el trabajo de la salud mental esté fuera de la capacidad pastoral.

Es importante que entendamos que este servicio a los inmigrantes es un asunto de justicia. Los inmigrantes llegan con todo tipo de experiencias que traen de sus países y las que sufrieron durante el tránsito a este país. No podemos fantasear pensando que van a dejar todos sus traumas en la puerta, antes de entrar a la iglesia. Más bien cargan con sus experiencias como si fueran mochilas, aun sentados en el banco los domingos por la mañana. Esta es la realidad que vemos en el ministerio de Plumbline.

Los Círculos de Cuidado han sido de gran bendición para la plantación de Plumbline Fellowship, pues tomamos en serio el llamado que Dios hizo al profeta Amós de ser una plomada (plumbline) de justicia y dignidad dentro de un pueblo que no reconoce que sus propios sistemas sociales son los que marginan a los débiles. Las historias del pueblo inmigrante tienen mucho más impacto cuando se las relaciona con caras, nombres y seres vivientes que son considerados parte integral del ministerio. Esta realidad ha fomentado dentro de la nueva iglesia un serio compromiso de solidaridad con la comunidad inmigrante y el deseo de servir al prójimo.

Los Círculos de Cuidado son una oportunidad de ser lo que llamo "un portal de gracia" para personas que, de pronto, no tienen ninguna experiencia de iglesia o que la tuvieron en la niñez y, en muchas ocasiones, sin que hubiese sido una experiencia sanadora.
 


Rda. Lydia Muñoz

El que hayamos provisto este espacio nos dio la oportunidad de comenzar una comunidad de fe llamada "Sazón para el Alma". Esta comunidad lleva el mismo ritmo de un círculo de apoyo y cuidado, pero con un enfoque bíblico. Creemos firmemente que la vida es difícil y que tiene muchas vicisitudes, pero el amor de Dios y el mensaje salvífico de Cristo pueden darle sabor a una vida desabrida y amarga.

Se me ocurre que, en nuestra búsqueda de plantar más congregaciones y comenzar nuevos ministerios, también nos urge tener la determinación de formar nuestros ministerios de tal forma que produzcan discípulos sazonados, listos para producir cambios y con sus pies firmemente en la tierra. Siempre he creído que, sin saberlo, la gente busca momentos de gracia. Cuando menos lo esperamos y donde menos pensamos, allí encontramos las oportunidades de echarle un poquito de sazón a esta vida que puede ser tan insípida. Que Dios nos siga inspirando y ayudando a levantar ministerios sanadores. Que nuestras congregaciones ayuden a ampliar el concepto de hospitalidad radical y hagamos de nuestras comunidades de fe, círculos de amor y de cuidado.



--Lydia Muñoz es pastora del ministerio multicultural Plumbline Fellowship en Narberth, PA


el Intérprete, mayo-junio, 2011