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Amanda conversa con Nora Colmenares Martínez

 

Por Amanda M. Bachus



Amanda: Acabas de asumir una posición ejecutiva en Ministerios Globales, después de trabajar en la Conferencia de Georgia Norte. Sin embargo, muchos no conocen de tu vida y trabajo como líder venezolana de la Iglesia Metodista Unida.

Nora: Soy diacona ordenada de la Iglesia Metodista Unida en plena conexión. En los últimos 21 años, he vivido en varios lugares de los Estados Unidos y obtuve aquí mis dos maestrías. Tengo dos hijas de 18 y 25 años. Por más de 10 años, me desempeñé como directora asociada de la oficina de desarrollo de nuevas iglesias en la Conferencia de Georgia Norte, incluyendo el trabajo con ministerios hispanos, nuevas iglesias y ministerios con otros grupos étnicos e inmigrantes de otros países. Esa fue una experiencia muy enriquecedora y aprendí mucho del trabajo de mis colegas. Estoy muy agradecida a la conferencia por el apoyo que me dio durante todos esos años.

Desde febrero de este año, me desempeño como secretaria general asistente en el área de desarrollo congregacional de ministerios étnico-raciales de la Junta General de Ministerios Globales. Trabajo con varios equipos en la unidad de misión y evangelismo. El equipo de desarrollo congregacional, el equipo de ministerios étnicos raciales y con el equipo de prevención contra la adicción y la violencia, llamado SPARV, el cual se ha implementado a nivel mundial.

Amanda: Cuando se abre un puesto en las agencias generales de la IMU, todo candidato debe estar preparado para someterse a un proceso competitivo y muy selectivo.  Estas posiciones no son otorgadas ni asignadas. ¿Puedes contarnos cómo pasaste por ese proceso?

Nora, Yo ni me había dado cuenta que la posición estuvo abierta por más de 6 meses. Cuando me enteré me pareció muy interesante. Sometí mi hoja de vida, cartas de referencia y todo lo que pedían. Pasadas 3 semanas, me llamaron para una entrevista en la que me hicieron todo tipo de preguntas. Me entrevistaron varios equipos de 3 personas cada uno. Pasaron varias semanas y me ofrecieron el puesto. Es un proceso bastante largo y piden muchos papeles. Cuando decidí postular, se lo comuniqué inmediatamente a mi superintendente y a mi supervisor inmediato. No quería que después los llamaran y les cayera de sorpresa.

Amanda: También sé que eres facilitadora e instructora del Plan Nacional.  Me gustaría que compartieses tu experiencia y la influencia que el Plan Nacional ha tenido en tu vida y en tus metas de trabajo.

Nora: Cuando empecé a trabajar exclusivamente con los hispanos en mi conferencia, el Plan Nacional fue clave para poder tener una estructura base de donde partir.  Entendí bien temprano lo que “no es” el Plan Nacional. El Plan Nacional no va a hacer el trabajo por mí, ni por la conferencia, ni por las iglesias. El Plan Nacional no va a venir a mí, ni a mi conferencia a decirnos exactamente qué es lo que tenemos que hacer. Este es un punto que debe quedar claro. Algunas conferencias y líderes piensan que el Plan Nacional va a venir y hacer el trabajo. No es así. Esto no ocurre en ninguna parte. El Plan Nacional provee recursos financieros, recursos escritos, currículo, consultores para colaborar con las conferencias, pero no va a hacer el trabajo que las conferencias tienen que hacer. Cuando alguien dice “el Plan no funciona”, yo me pregunto qué querrán decir con eso porque no es una máquina.

Lo que el Plan Nacional ofrece, según entiendo, es una estrategia general y recursos, los que están disponibles para que nosotros hagamos el trabajo donde sea que estemos. El Plan ha sido de gran ayuda para mí. A través de los años, he usado sus recursos y estrategia, adaptándolos a situaciones diferentes. Por ejemplo, los consultores del Plan Nacional nos ayudaron a esquematizar una estrategia conferencial. Sin embargo, nosotros la tuvimos que desarrollar.

Recibimos fondos del Plan Nacional para cubrir algunos gastos y nuestra conferencia también proveyó de fondos para cubrir este plan estratégico, así como las iglesias locales también. El Plan Nacional ha sido una parte vital de todo el rompecabezas. No solamente es un elemento que hace que todo funcione sino es uno de varios elementos.

Hemos usado la estrategia de las comunidades de fe o grupos pequeños por muchos años. Ha sido una de las estrategias más efectivas para el crecimiento de las congregaciones. También hemos usado otra estrategia muy efectiva: capacitar a clérigos y laicos con el propósito de involucrar más gente en el trabajo. En North Georgia, incluimos a los no hispanos y muchos de ellos se convirtieron en aliados. Me da mucha satisfacción que, a la hora de irme de Georgia, el trabajo sigue. El puesto que dejé lo asumió una persona muy capaz, y no tengo duda de que va a llevar el trabajo a otro nivel.

Amanda: Entiendo que tu portafolio es diverso ¿Qué comprende tu actual posición?¿Cuánto de tu trabajo se dirige al ministerio internacional y al local?

Nora: Mi trabajo no está dirigido a la comunidad hispana específicamente, pero sí la incluye. La posición tiene que ver con desarrollo congregacional, sean nuevas congregaciones o con las ya existentes, así como con el ministerio étnico racial. Eso significa entrenamiento, recursos, acompañamiento y conferencias anuales que están trabajando en esta área. El trabajo puede ser con gente de cualquier color.

Incluye una parte que tiene que ver con la salud, esto es, el problema de la adicción, que tiene un aspecto mundial y que ha sido muy interesante. Yo no sabía nada del programa SPARV (need lilnk here or the URL). Como ejecutiva de la agencia, uno tiene la responsabilidad de sentarse con otros equipos y contribuir en lo que pueda al trabajo de otros equipos. Entonces hay mucho intercambio, o “cross pollination”, como dicen en inglés.

Soy parte del equipo que se llama “Mission Initatives”, que trata con los proyectos de desarrollo de conferencias anuales en otras partes del mundo. Me invitaron a tratar con iglesias locales en los Estados Unidos para involucrarlas más en el trabajo de la Junta General de Ministerios Globales y varios otros pedacitos que surgen.

Amanda: ¿Cómo te sientes ahora que trabajas en la agencia de misiones en Nueva York? ¿Cuáles son tus expectativas?

Nora: La transición no ha sido fácil. Mudarse a un lugar tan lejos y dejar a la familia y a los amigos. Pero al mismo tiempo, ha sido bastante emocionante. Es una aventura conocer una nueva ciudad, ir a nuevos lugares, conocer a nuevas personas, para mí es muy emocionante. Tengo una imagen de mi trabajo, es como si uno estuviera jugando ping-pong con diez contrincantes. No solamente porque el ritmo es bastante rápido, sino que hay muchos componentes de trabajo que tienen que pasar por mi oficina, y me ha costado mantener el ritmo de trabajo. No estoy diciendo que sea más cantidad pero es diferente. Todavía estoy aprendiendo de mis colegas y a prepararme con más anticipación porque parece que todo pasa a la misma vez, y me doy cuenta que no me preparé lo suficiente.

Una de las cosas más lindas es el aspecto mundial de esta agencia. Me da esperanzas ver el trabajo que nuestra denominación está haciendo al nivel mundial y poder conocer a las personas directamente o por Skype. Es maravilloso saber que en los Estados Unidos y el mundo van a ser fundadas 400 nuevas iglesias al termino del cuadrienio, en situaciones desafiantes, con dificultades financieras, sociales y de seguridad. Pero aun así, la iglesia está compartiendo el evangelio y trabajando con la gente día a día, enseñando o aprendiendo sobre agricultura, sobre agua y sobre nuevas maneras de adoración y mucho más.

Amanda: Para terminar con la entrevista ¿qué te gustaría añadir?

Nora: La importancia de que, como latinos, valoremos la contribución que traemos a la iglesia y a la comunidad, que no nos enfrasquemos solamente en el trabajo con latinos sino que expandamos nuestro trabajo, nuestros dones y nuestras contribuciones, para que toda la iglesia y la comunidad puedan beneficiarse de ellos. Esto implica aprender y valorar otras culturas. A veces rechazamos algunas de ellas, pero todas tienen componentes dignos de valorar. Debemos aprender a sentarnos alrededor de la mesa como iguales. Pero para poder sentarnos alrededor de la mesa como iguales tenemos que considerarnos a nosotros mismos iguales. Esto tiene una serie de implicaciones en cuanto a cómo nos relacionamos con otros líderes en donde sea que estemos. Debemos valorar lo que nosotros contribuimos y valorar lo que otro contribuye.

Gracias Amanda, un honor que me hayas invitado a hacer esto.

 

 


--Amanda M. Bachus

 

el Intérprete, octubre-noviembre, 2011