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Agradezco a Dios por enseñarme a ser agradecida

 

De niños, nos enseñaban a pedir por favor y luego a dar las gracias. Esto era parte de la educación en buenos modales. Yo le preguntaba a mi papá por qué siempre hay que dar gracias. Me respondía que no era sólo decirlo sino sentirlo, pues somos ricos y todo lo que tenemos es bendición de Dios. "Claro que somos ricos", pensaba yo en forma irónica. "No tenemos dónde vivir y no tengo lo que otros niños tienen, y mi padre gana tan poco".